
Esta historia la escuche de Jaime Jaramillo “Papá Jaime” un hombre que saca niños de la calle y los transforma en hombres de bien.
Una vez mientras caminaba por la calle me encontré con un niño muy triste que me dijo: “yo no valgo nada. Para comer tengo que robar y para robar tengo que drogarme. No quiero vivir más, yo no sirvo para nada en esta vida”. Yo me quedé observándolo y saqué de mi bolsillo un anillo de oro que otro niño de la calle me había regalado hace unas horas y le dije: “toma este anillo que me acaban de regalar y véndelo por no menos de 100 mil pesos”.
El niño tomó en sus manos el anillo y salió corriendo con el compromiso de no recibir menos del dinero que yo le había dicho. Caminó todo el día ofreciendo el anillo a todas las personas que se aparecían por su camino y cuando les decía su valor, se burlaban de él o le la daban la espalda, diciéndole que eso no valía nada.
Cuando ya empezaba a anochecer regresó y con una cara de decepción y tristeza me dijo: “este anillo no vale un centavo. Toda la gente se ha burlado de mi y si acaso me dan 10.000 pesos”.
Lo abracé fuertemente y le pedí que fuéramos a una joyería para saber el verdadero valor del anillo. Nos subimos al carro y a pocas cuadras encontramos una joyería, en donde un señor se encargó de pesar la joya y examinarla con su lupa para saber cuánto dinero nos podría dar.
Lo abracé fuertemente y le pedí que fuéramos a una joyería para saber el verdadero valor del anillo. Nos subimos al carro y a pocas cuadras encontramos una joyería, en donde un señor se encargó de pesar la joya y examinarla con su lupa para saber cuánto dinero nos podría dar.
De un momento a otro, el joyero levantó la mirada hacia nosotros y dijo que nos podía dar 600.000 pesos por el anillo. El niño abrió sus ojos y con una enorme sonrisa me dijo: “eso es increíble. Yo no lo puedo creer”. Recogí el anillo y mientras salíamos de la joyería le dije: “Tú eres como ese anillo: una joya valiosa y única. Por eso sólo puede evaluarte un experto. Dejaste que te evaluaran personas que no conocen y pretendiste que cualquiera descubriera tu verdadero valor. Esa es la razón por la que tú no te quieres a ti mismo”. El niño me abrazó y me dio las gracias.
Así somos los seres humanos. Nos enfrascamos en cosas que no valen la pena y nos dejamos afectar por los comentarios y valoraciones de las demás personas, sin darnos cuenta de que la verdadera riqueza se encuentra en nuestro corazón. Recuerda que no importa lo que otros digan de ti, lo único importante es que actúes con conciencia y de acuerdo a lo que tu corazón siente.
De niños nos enseñaron a vivir pendientes del “qué dirán”, para buscar el reconocimiento, la adulación y la aprobación de las demás personas. Aprendimos a criticarnos despiadadamente, valorándonos por nuestras riquezas materiales y las apariencias exteriores, y olvidando la grandeza que se encuentra en nuestro interior.
Desde mi vida adolescente tuve una clara percepción de los cambios que debía realizar en mi forma de pensar sobre mi misma si quería afrontar el mundo que me rodeaba, solo que no sabía cómo exactamente y aquello que me decían los adultos no me era completamente satisfactorio y desde entonces he estudiado y aprendido como superar aquellas dificultades de auto percibirme de manera positiva para tener entonces bases para no dejarme derrumbar cuando alguien o algo llega a desestabilizarme, hoy creo haber superado muchas de las barreras que se han presentado hoy me veo físicamente hermosa cuando me veo al espejo, me siento mentalmente preparada para asumir cualquier dificultad como un reto a superar y puedo entender mi participación activa en mi comunidad. Aun hay mucho por aprender pero en el afán de ayudar a otros a superar dificultades supero las mías propias que voy reconociendo como espejos cuando me reflejo en ellos.
Las herramientas que he utilizado son trabajos de autoconocimiento durante el tiempo es decir nunca acabo de conocerme completamente pues a diario estoy en transformación constante así que son pequeñas confrontaciones en situaciones de adversidad o bienestar donde afianzo el conocimiento de mi misma de igual manera percibir a quienes tengo cerca como herramientas que la vida me pone para crecer: padres, esposo, hijos, amigos, jefes, compañeros, en fin si no tuviéramos algo que aprender no estaríamos juntos. Lo que más me ha costado es promover mi parte física básicamente en ejercicio y buena alimentación, culturalmente no hubo buenas bases y ahora se me dificulta.
Este es el punto que ahora más trabajo en mi vida pues además ahora como madre soy ejemplo a seguir. Pienso que un buen equilibrio, se logra utilizando la mente si ella se trabaja correctamente tu ser se perfecciona, pone orden a tu cuerpo y puedes compartir tu ejemplo de vida con otros siendo un receptor de sus necesidades y deseos de manera justa y con una retroalimentación que permita crecer mutuamente y formar una buena familia, vecindad, comunidad laboral y de vida.
Solo busco motivarte a empezar hoy, ¡ya!, tu proceso de transformación no importa lo que has sido hasta este día, emprende el camino hacia donde quieres dirigirte teniendo claro cuál será tu punto de llegada quien quieres llegar a ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario