Don Omar - Taboo

17 de julio de 2011

Los teleñecos entran en el museo


Los teleñecos entran en el museoPregúntele asus hijos si conocen a la rana Gustavo, la cerdita Peggy o Epi y Blas. No se sorprenda si los más jóvenes de la casa conocen sus aventuras tan bien o mejor que usted. Por su humor, sus bailes y canciones y sus enseñanzas, los Teleñecos han acompañado a generaciones y generaciones de niños desde que su creador, Jim Henson, los hiciera debutar en televisión en 1958. Para honrar su memoria y su infinita creatividad, el Museo de la Imagen en Movimiento de Nueva York acaba de inaugurar la exposición «El fantástico mundo de Jim Henson».

Durante los seis meses que la exposición residirá en el distrito neoyorkino de Queens se podrán ver los más de 120 artefactos que conforman la colección itinerante perteneciente al Museo Smithsonian de Washington. Además de los objetos cedidos por esta institución —entre los que se encuentran marionetas, dibujos, guiones originales, elementos de diversos decorados y fotografías—, el museo neoyorquino ha querido contribuir con una marioneta de la cerdita Peggy que apareció en la película de 1984 «Los Teleñecos conquistan Manhattan».
La exposición hace un repaso de la carrera de Henson al completo. Su punto de partida son los dibujos, caricaturas y pósters que produjo durante su época universitaria, a mediados de los cincuenta. A continuación conocemos los primeros proyectos de Henson para televisión como «Sam y sus amigos», antecedente más directo de Los Teleñecos, y varios anuncios creados para la pequeña pantalla. El gran cuerpo de la exposición está compuesto por materiales recuperados de los proyectos más exitosos del maestro marionetista: Los Teleñecos, Barrio Sésamo y Fraggle Rock. Para concluir el viaje en el tiempo podremos ver una retahíla de materiales relacionados con los mundos imaginarios que creó para producciones como la película «El cristal oscuro».
«Es un gusto poder conocer a Jim Henson a través de sus dibujos, sus marionetas y sus estupendas actuaciones», comenta Karen Falk, archivista de la Jim Henson Company y comisaria de la exposición. En su opinión, «aquellos que acudan a ver su trabajo original tendrán la oportunidad de experimentar la creatividad del hombre que hizo reír al mundo entero».
La llegada de la exposición a Nueva York ha alegrado enormemente a la familia Henson por el valor sentimental que tuvo la ciudad para su padre. «Nuestra familia está emocionada porque la exposición venga a este museo, a solo un par de manzanas de los estudios de televisión de Astoria donde se rodó Barrio Sésamo y donde mi padre fundó su compañía», comentó Cheryl Henson, hija del prolijo artista.
Una exposición única
«Es extraño que nuestro museo presente una exposición dedicada a un único individuo, pero no hay nadie más adecuado para ello que Henson», afirmó Carl Goodman, director del museo. «Aunque es más conocido por haber dado vida a personajes entrañables como la rana Gustavo, Henson fue también un mago de los efectos especiales y un gran innovador técnico», añade.
Los orígenes de esta muestra se encuentran en la amplia colección que el Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian ha recopilado a lo largo de los años y que creció en 2010 cuando Jane Henson, viuda de Jim, le donó diez marionetas originales, entre ellas la primera versión de la rana Gustavo, original de 1955 y fabricada con retales de un abrigo de la madre de Henson y una pelota de ping-pong.
Desde 2007 la exposición ha viajado por 12 ciudades, se ha creado un podcast de 30 minutos con detalles sobre la producción de Henson y ha nutrido de contenido sus páginas de Facebook y Twitter, a las que los seguidores de los Teleñecos acuden para compartir recuerdos de juventud y aplaudir la labor divulgativa de la exposición.
Para completar la oferta de la exposición, el museo ha trabajado en estrecha colaboración con la entidad encargada de gestionar el legado de Henson y con The Jim Henson Company. Fruto de este trabajo es el calendario de actividades, que incluye proyecciones, un amplio programa educativo y eventos especiales para conmemorar el aniversario del nacimiento de Henson, que hubiera cumplido 75 años el próximo 24 de septiembre, y otros hitos de la vida del creador. En el programa aparecen la proyección de materiales poco divulgados como un vídeo en el que el titiritero conversa con Jane Henson, su esposa y cocreadora de los Teleñecos; o «Time piece», el corto experimental de nueve minutos por el que Jim Henson estuvo nominado a un Oscar en 1966.
El renacer de los Teleñecos
Henson interpretó a la rana Gustavo desde 1955 hasta 1990. Hoy, la rana Gustavo y el resto de marionetas que Henson creó a lo largo de cuatro décadas, aunque desprovistos de las voces y los animadores que les dieron su primera personalidad, están más vivos que nunca. Quizá por la intermediación de Disney, compañía a la que la familia Henson vendió todos los derechos de los Teleñecos, nuestros peludos amigos tienen la agenda más apretada que nunca.
En los últimos meses, los habitantes de Barrio Sésamo han tenido que sacar tiempo, entre visita y visita de celebridades como Michelle Obama, Kobe Bryant o Cameron Diaz, para rodar una película junto a Jason Segel («Como conocí a vuestra madre») y Amy Adams («The fighter»). Y es que a pesar de llevar más de medio siglo en activo, los Teleñecos siguen siendo un imán para el éxito.
El 25 de septiembre tendrá lugar el preestreno en Nueva York del documental «Ser Elmo: el viaje de un titiritero». La cinta, aclamada en la pasada edición del festival de Sundance, cuenta la historia del hombre dentro del muñeco: Kevin Clash, un joven de origen humilde que actualmente dirige y produce Barrio Sésamo, a demás de dar vida a Elmo y viajar por todo el mundo compartiendo su arte y entrenando a otros titiriteros.
Jim Henson reconoció siempre que la televisión lo fascinó e intrigó desde el primer instante y que este invento fue la chispa que encendió su creatividad. «Durante la infancia todos vivimos en un mundo de imaginación y fantasía. Para algunos de nosotros, ese mundo de ensueño continúa hasta la edad adulta», confesó Henson. Hoy Barrio Sésamo, con más de cuarenta años en antena, compite con programas infantiles plagados de violencia y cuyos personajes son sinchanes y niñas que esconden su infancia bajo capas de maquillaje. Nada fascinante ni intrigante y es que la inocencia, frescura y el procaz sentido del humor que desprende toda la creación de Henson son cada vez menos frecuentes. Tanto que los niños de hoy pueden encontrarlos en un museo.

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