Don Omar - Taboo

10 de junio de 2012

“Es un privilegio vivir, soñar y trabajar en Margarita”



Cristina Pastrán de Perrone disfruta de la hospitalidad del margariteño. Es madre de dos niñas “ñeras” y entre sus sitios preferidos destacan La Seirra en el Parque Nacional Cerro El Copey y playa La Caracola.

Con una sonrisa, cordialidad y mirada expresiva Cristina Pastrán recibe a los periodistas. Minutos después bromea porque no es muy fotogénica. Sin embargo, como ella misma lo dijo apenas eran cinco minutos de fama. La cita fue acordada para las tres de la tarde en su laboratorio. Allí estaba de punta en blanco y bata de médico.

Confiesa que además de la vocación en la decisión de ser médico influyó el consejo de su padre Ignacio Silva. Años después da gracias a Dios de contar con unos padres que le inculcaron valores, principios y sobre todo deseos de superación, aun cuando provenía de un hogar humilde. Con “bombos y platillos” celebraron así la graduación de la primera médico de la familia,

-¿Nunca se ha arrepentido de ser médico?

-Jamás. Es una carrera que me ha dado grandes satisfacciones. Puedo decir que mi trabajo es un modo de vida. Me gusta la entrega total porque para hacer algo que no sientes, es mejor no hacerlo.

-¿Cómo llega usted a la Isla?

-Para hacer mi pasantía rurales. Me enamoré de Margarita y tiempo después de mi esposo Alfredo Perrone, a quien conocí cuando ambos trabajábamos en la Clínica Nueva Esparta que era privada. Yo era residente. Empezamos a congeniar.

Piensa que cada minuto debe vivirse de manera responsable y toda decisión pensarla muy bien. “Aparte de la intuición hay que meditar cada paso que damos”, dice.

Le gusta la hospitalidad de la gente y lo abierto que es el margariteño. Además los paisajes tanto de mar como de montaña, siendo La Sierra y playa La Caracola sus espacios predilectos, en armonía con la naturaleza. Considera un privilegio vivir en Margarita-

Opinó que esa comunión que se da entre los que caminan y trotan en La Caracola, con su entorno natural debería prevalecer en toda la isla de Margarita. Es querer un espacio natural y respetar el ambiente.

-¿Qué le falta a Margarita?

-Precisamente un poco más de conciencia, cuidar lo que tenemos.

-¿Cuál es su plato preferido?

-El Pastel de Chucho.

-¿Es buena cocinera…?

-Noooo. (risas) No te voy a mentir. Cocino lo necesario y claro aun cuando les gusta a mis niñas y a mi marido, eso no es mi fuerte.

-Viéndose a sí misma ¿cuál es su mayor virtud?

-Tener gran capacidad para dar y recibir. Ayudar al prójimo.

-¿Qué le entristece?

-La mezquindad, la apatía y la falta de amor hacia todo lo que representa la vida. Quizás eso es lo que a veces nos impide ser feliz.

_ ¿Puede recordar el momento más difícil de su vida?

-Cuando a mi esposo lo atropellaron y tuvo en terapia. Paradójicamente él es médico intensivista. Todo eso me hizo recapacitar sobre la necesidad de dedicar más tiempo a los míos. Tenía varios trabajos y decidí quedarme sólo con uno. Aparte estudié actuación y ahora pienso actualizar conocimientos en mi carrera, entre otros planes de crecimiento personal, aprovechando que ahora mis niñas están más grandecitas.

Las artes le apasionan. “Como no tengo talento para pintar ni cantar, incursioné en el teatro al personificar a una heroína española del siglo XIX con la Fundación Histriónica Tres Tablas”, dijo.

Perfil de mujer

Cristina Pastrán nació en Valencia el 29 de mayo de 1971. Estudió la primaria en institución de Fe y Alegría, el bachillerato en el Colegio Betania y los estudios superiores en la Universidad de Carabobo (UC) de donde egresa en 1996 como médico cirujano. El postgrado lo hizo en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 2001 para obtener la especialización en Patología. Esta es la rama de la medicina encargada del estudio de las enfermedades. Una disciplina que se encarga del estudio de los cambios estructurales bioquímicos y funcionales que subyacen a la enfermedad en células, tejidos y órganos. Cristina Pastrán está casada con el médico intensivista Alfredo Perrone, con quien tiene dos hijas: Fiorella (9) y Sofía (7). Ambas orgullosamente “ñeras”, como lo expresa.

No hay comentarios:

botones-05 botones-04 botones-03 botones-05

Gracias por visitar www.teadoronuevaesparta.blogspot.com