Era un día festivo, pero descanso. Las calles estaban despejadas y las colas brillaron por su ausencia. Este 1ro de enero Porlamar no era otro, era el mismo de siempre sin la conglomeración habitual de los días de rutina.
Sin embargo, para los juiciosos la precaución era esencial, pues ante el escaso tráfico, más de uno irrespetaba las indicaciones de los semáforos. A simple vista la ciudad lució limpia, al menos en sus principales calles y avenidas. El alcalde de Mariño, Alfredo Díaz, confirmó la presencia en las calles de unos 25 obreros, entre barrenderos y recolectores, quienes laboraron en pleno feriado.
Sin embargo en otros municipios como Díaz y García el panorama no era el más aseado. Numerosas críticas de los turistas coinciden en un paisajismo descuidado en diversas zonas de la Isla.
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