
Después de cinco días, la celebración del Carnaval de Río de Janeiro, en
el sureste de Brasil, llega este martes a su última jornada de fiestas que
deslumbraron al público con música y color en la gala que presentó vistosos
desfiles de las escuelas de samba del país suramericano.
Al menos 60 mil personas se
concentraron en el Sambódromode Río, escenario emblemático y tradicional que
desde 1984 ha
servido de sede a cantantes, bailarines y público en general para celebrar año
tras año una de las fiestas carnestolendas más famosas del mundo.
Seis de las mejores escuelas
de samba de Río de Janeiro se presentaron desde la noche del pasado sábado
hasta las primeras horas de este martes para ofrecer al público un trabajo cuya
preparación llevó meses a sus organizadores.

La escuela Beija-Flor rindió
homenaje al popular cantante Roberto Carlos, quien presidió la última carroza
del desfile y recibió una calurosa ovación de los presentes en el Sambódromo.
Otras
dos academias, que el mes pasado sufrieron los embates de un incendio, formaron
parte de la fiesta del Carnaval.
Una de ellas, Grande Río, se
vio obligada a elaborar nuevamente miles de disfraces y carrozas a contrareloj,
sin embargo, no logró deslumbrar como se esperaba en vista de algunos
inconvenientes que tuvo que enfrentar durante su presentación como la caída de
una de sus bailarinas en pleno desfile.
El temporal lluvioso que
también estuvo presente en la fiesta, influyó en el desfile de algunas escuelas
de samba que deslucieron en su participación.

El futbolista Ronaldinho
Gaucho también soportó el aguacero con su mejor sonrisa y desfiló por segunda
noche seguida en el Sambódromo.
En total, doce academias
especializadas en samba, con aproximadamente cuatro mil personas cada una,
atravesaron la avenida del Sambódromo con disfraces sensuales y atractivos,
carrozas grandiosas y canciones típicas acompañadas por el ritmo de las
baterías.
Al ser clausurada la fiesta,
las calles dieron la bienvenida a los espectadores que salieron del recinto
musical para seguir la celebración este martes acompañados por 101 orquestas
populares, distribuidas por todos los barrios de la ciudad.
La tradicional comparsa
Carmelitas, arrastró a cerca de 20 mil personas en la mañana de esta jornada
por las empinadas cuestas del bohemio barrio de Santa Teresa, según el recuento
de medios locales.
Aunque este martes cierra la
gran fiesta de Río de Janeiro, el público que desee continuar con la fiesta,
podrá hacerlo el miércoles de Ceniza cuando ocho orquestas populares saldrán a
la calle para mantener el ritmo festivo.
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