
Olas de hasta casi dos metros golpearon Suramérica el sábado temprano,
llevando agua hasta las calles.
LIMA Puertos y playas fueron
cerrados y poblaciones insulares y costeras evacuadas hacia tierras altas a lo
largo de los países latinoamericanos con costa en el Pacífico, ante el peligro
de que un tsunami causado por el terremoto japonés surcara el océano para
golpearlos. Pero causó daños mínimos.
Sólo algunas mareas más
altas que lo normal alcanzaron las playas de México, Honduras, Colombia, las
islas Galápagos de Ecuador y las de Pascua en Chile, así como el territorio
continental de Chile y Perú.
Olas de hasta casi dos
metros de altura golpearon Suramérica el sábado temprano, en algunos casos
llevando agua hasta las calles, después de que los pobladores costaneros se
apresuraron a cerrar puertos y escuelas y a evacuar a cientos de miles de
personas.
Las mayores evacuaciones
fueron ordenadas en Ecuador y Chile, donde después de un terremoto hace un año,
las autoridades no se quisieron arriesgar.
El peligro se desvaneció
conforme avanzó el día y sólo pequeños daños fueron registrados.
Crecidas de la marea
cubrieron muelles en Cabo San Lucas, Baja California. Las autoridades mexicanas
cerraron el puerto de Manzanillo y algunos barcos decidieron esperar en alta
mar para evitar posibles problemas si las aguas se agitaban mientras estaban en
puerto. Las clases fueron suspendidas en algunas escuelas de Acapulco y funcionarios
urgieron a la gente a que no permaneciera en las playas.
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